domingo 30 de enero de 2011

Cocker Spaniel Inglés: cuidados

Se encuentra dentro del grupo 8 de la FCI (perros cobradores de caza, levantadores de caza y de agua), en su caso dentro de los levantadores de caza.



Procede de Gran Bretaña. La talla oscila entre los 38-41 cm dependiendo del sexo.

Es un perro nervioso, alegre y muy juguetón, que necesita ejercicio diario ya que no estamos hablando de un perro faldero, sino de un perro de caza. Es muy vivaz y agradece pasar mucho tiempo al aire libre. Si no vamos a tener tiempo suficiente para dedicarle y que así pueda quemar todas sus energías, es preferible escoger otra raza, ya que es un perro que puede estresarse con facilidad y nos puede parecer que nuestro perro se está volviendo loco, y simplemente es que no tiene el desgaste que necesita.



PELUQUERIA:

Es de manto liso y sedoso. Precisa más cuidados de los que parece o la gente piensa. Lo más recomendable es realizar el arrancado del pelo a mano o a striping (con ayuda de una cuchilla) y luego rasurar y hacer los arreglos pertinentes a tijera, todo ello cada aproximadamente 6-8 semanas para un buen mantenimiento.

El corte comercial (no de exposición):


-Antes de empezar, cepillaremos muy bien su pelo con un cepillo y repasaremos con un peine.


-Esquilaremos la zona alrededor del ano y la zona pélvica-abdominal (cuchilla nº10).


-Bañaremos con champú, acondicionador y secaremos mientras peinamos para que quede bien desenredado.


-Esquilar (cuchilla nº7) desde la nuca hasta la cola. Después bajamos por los lados hasta los hombros y las caderas, la línea del faldón no queda recta.


-Realizaremos el arreglo de las patas para que queden redondas y limpias.


-La cabeza la esquilaremos (cuchilla nº 15) y en orejas esquilaremos solo unos tres dedos de la parte superior, el resto queda largo.


-En el pecho quedará una "corbata" de pelo desde el esternón.

Todo ello va acompañado de su limpieza de oídos, corte de uñas, limpieza bucal, vaciado de pelos interdigitales y vaciado de sacos anales.


Este es el corte comercial que se suele realizar a los Cocker spaniel a máquina, pero lo adecuado es realizarlo mediante el arrancado del que hablé al principio.


Agradecimientos:  a Paloma Gutiérrez (http://sobretumascota.blogspot.com/), por permitirme publicar este artículo.

domingo 23 de enero de 2011

Observando perros



Una forma de aprender a conocer mejor a tu perro, y por cierto, bastante sencilla, gratuita, y fácil para todos, es pasarse un buen rato observando, en un parque o zona de reunión para perros, el comportamiento de éstos. Es entretenido hacer una "radiografía" de su lenguaje corporal, del lenguaje corporal de los dueños, de las situaciones que se producen, del caracter de cada perro.....esta observación permite aprender a reconocer situaciones que nos pueden ocurrir a nosotros, ver qué es lo que hacen mal los dueños, y qué es lo que hacen bien. El  ir sin tu perro, te permite poder centrarte en los demás. Y la verdad es que se aprende mucho. Se adquiere facilidad para leer el lenguaje corporal de los perros, y se aprende un montón de los errores de los dueños. Conocer el carácter de los perros que frecuentan ese parque, y sus manías también ayuda para tenner información adecuada para cuando nuestro perro se cruce con ellos, y poder actuar o preveer de forma correcta.
Bien fácil, bien sencillo, y bien útil.
En Gran Bretaña y otros países hay mucha gente que practica el birding. Son amantes de las aves, que sin necesidad de irse a campo abierto, van a los parques a observar con sus prismáticos al objeto de su hobby. Con los perros se puede hacer otro tanto, y sin necesidad de prismáticos. Y no por el gusto estético de ver, sin más, sino para aprender a conocer mejor a nuestros amigos, en base a su comportamiento.

jueves 6 de enero de 2011

Ventajas de adoptar un perro adulto



Acabar con sus huesos en un albergue o protectora es una desgracia por la que pasan muchos perros cada día. De alguna forma son incluso “perros afortunados”, ya que vagando por las calles los peligros acechan a cada momento. Algunos de estos perros son pequeños cachorritos que para buscar una nueva oportunidad juegan con la ventaja de ser entrañables, juguetones, pequeños peluches que enamoran a primera vista… pero otros muchos son adultos, y para ellos pasan los meses sin la esperanza de que nadie se fije en ellos.


Adoptar un perro adulto, ¿por qué no?

Las ventajas de la adopción de perros adultos son innegables. Ya conocemos el tamaño que tiene, ha pasado las peligrosas enfermedades de la infancia, nos podemos hacer una idea bastante aproximada de su carácter (en la protectora nos asesorarán perfectamente si puede convivir con otros animales si es tranquilo o revoltoso, si es “escapista”…), ya está esterilizado/a, sabemos si padece algún problema de salud, etcétera.

Antes de adoptar

Independientemente de si se trata de un cachorro o un perro adulto, de raza o cruce, incorporar un perro al hogar conlleva una serie de responsabilidades, gastos y quebraderos de cabeza que debemos asumir. A partir de ahí, si la decisión es adoptar, debemos elegir el perro que mejor se pueda integrar en nuestro estilo de vida (valoraremos tamaño, actividad, mantenimiento que necesita…) y, lo más importante de todo, debemos ser consecuentes con nuestro nivel de implicación y conocimiento. Debemos hablar con las personas responsables de la protectora y ser sinceros (si es nuestro primer perro lo diremos sin complejos ¡nadie nace sabiendo!).

Una vez en casa, en realidad las pautas a seguir con un perro adulto no difieren demasiado de las que llevaríamos a cabo con un cachorro

La llegada a casa

Evidentemente lo primero es pasar por el veterinario a repasar la cartilla del perro, comprobar que todo está al día, hacer un chequeo general. Muchas protectoras –la mayoría– te entregarán el perro con su cartilla perfectamente al día, controles de Leishmania, con chip e incluso bañado. Rellenarás un contrato, y es probable que desde la protectora realice un seguimiento para comprobar que todo va bien.

Y, una vez en casa, en realidad las pautas a seguir no difieren demasiado de las que llevaríamos a cabo con un cachorro: Una buena idea es recoger al perro un viernes, de esta forma podemos dedicar el fin de semana a dar los primeros pasos en su adaptación a una nueva casa.

Según salgamos del coche hay que dar un paseo largo, tranquilo, sin prisa… Os estáis conociendo, y él además está ante un mundo nuevo. Tiene que procesar todos esos olores. Unos juguetes (las pelotas que pitan son el “atractivo universal”) y media docena de salchichas serán los primeros recursos que necesitarás.

En casa tendremos preparados un sitio para su cama, y otro para su comida. Muy pronto los aprenderá (no olvides algunos juguetes, ¡no sólo juegan los cachorros!).

No forzaremos nunca las situaciones. Puede tener miedos, si no le gusta el ascensor, o la terraza, o…, lo intentaremos con comida o juguetes, pero nunca con la fuerza. Sus niveles de estrés son altos en este momento, y no tenemos por qué incrementarlos aún más. No hay prisa… Y además ¡todavía tenemos unas pocas salchichas en el bolsillo para convencerle!

Al igual que haríamos con un cachorro, desde el primer momento comenzaremos con la rutina diaria: se sale a tal hora, se come a tal otra, éste es tu sitio…

Y lo mismo sucede con la educación: comienza en el mismo momento en el que el perrete llega a casa. Educar a un perro adulto adoptado es muy difícil, ¿no? Lo cierto es que no, más bien sucede al contrario. Una vez más menospreciamos la inteligencia de los perros. Cuando un perro llega a casa se encuentra en un estado de estrés importante, de ahí que no debamos forzarle nunca, pero al mismo tiempo se encuentra en un estado de extraordinaria receptividad. El perro es perfectamente consciente de que todo está cambiando (el escenario, los humanos que hay a su alrededor, las “reglas del juego” en definitiva), y se encuentra atento a todo, ansioso por procesar información acerca de quién “manda”, quién controla la comida, los espacios, dónde se come, cuál es el sitio seguro, cuál no lo parece tanto… Si aprovechamos bien los primeros días (suele ser una semana aproximadamente el periodo mínimo de adaptación), el perro habrá comprendido cuál es su sitio en casa.

Son frecuentes los casos de perros adoptados que se pierden, se desorientan, porque sus dueños los han soltado a la primera de cambio en el parque más cercano

Los 3 errores que debemos evitar

1. Sentir pena, bajar la guardia, ser permisivos en exceso. Especialmente si adoptamos un perro que sabemos ha pasado malos momentos es frecuente pecar de hiper-afecto. Ya habrá tiempo para ello, ahora estamos sembrando para el futuro, y debemos ser estrictos con las reglas que queremos sean respetadas (ya sabes… no le dejes subirse a la cama ahora porque “el pobre acaba de llegar”, si pasados unos días te va a molestar).

2. Frustración. El proceso de adaptación no será rápido, con un cachorro del mejor de los criadores tampoco lo sería (lloraría por las noches, mordería los muebles, sólo pensaría en jugar…). El tiempo juega a nuestro favor y cada día notaremos cómo se va creando un vínculo entre el perro y nosotros.

3. Precipitarnos. Ese periodo de receptividad del que hablábamos nos puede engañar, y hacer que nos confiemos pensando que en pocos días ya está todo hecho. Mucho cuidado sobre todo, con soltar a un perro recién llegado. Son frecuentes los casos de perros adoptados que se pierden, se desorientan, porque sus dueños los han soltado a la primera de cambio en el parque más cercano. Las primeras semanas lo soltaremos sólo en entornos controlados. No hay prisa, y sí muchos peligros si nos precipitamos.

Y ¡a disfrutar del nuevo miembro de la familia!


Agradecimientos: a Juan Francisco Calle (http://www.doogweb.es/) por permitirme publicar este artículo.

sábado 1 de enero de 2011

FELIZ AÑO NUEVO

Estimados lectores:

Desde essobreperros os deseamos lo mejor para este año 2011. Muchas gracias por seguirnos.

Recibid un cordial saludo.
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