Blog de perros. Referencia para mejorar tu conocimiento y afición por tus amigos caninos.
sábado 26 de junio de 2010
Recomendaciones sobre cómo buscar una buena empresa de Educación Canina / Educador Canino
Intentando responder a las preguntas lógicas de muchos dueños de perros, acerca de qué criterios deben tener en cuenta a la hora de decantarse por uno u otro educador canino, os contesto con el listado de criteros que publica la Aeecp. Son muy válidos.
Además, ahora que comienza el verano y hay más tiempo libre, puede ser un buen momento para aprovechar y contratar los servicios de un profesional que eduque a nuestro perro y nos facilite las pautas que debemos tener nosotros con nuestra mascota. Estos son los criterios:
1-Que trabaje en positivo.
Conocer su opinión con respecto a la educación en positivo y su forma de trabajar con el perro, antes de contratar sus servicios. Podemos comprobar si el educador canino pertenece a alguna Asociación de trabajo en positivo.
2-Que disponga de una buena formación especializada.
Ver currículum, cursos de educación y comportamiento canino, seminarios especializados, experiencia en el sector.
3-Que esté actualizado en materia de educación canina y conozca las últimas tendencias.
Comprobable a través de su currículum, viendo si realiza cursos y seminarios periódicamente.
4-Que tenga experiencia demostrable.
Referencias de otros clientes o empresas, página web con información sobre otros trabajos, fotografías, participación en competiciones relacionadas con el mundo del perro, etc.
5-Que desde un principio explique la forma de trabajo.
Metodología, duración aproximada de las sesiones y del proceso, lugar de trabajo.
6-Disponer de referencias sobre su trabajo.
Consultar a veterinarios, clientes, otros educadores caninos, buscar información en internet o consultar en la base de datos de la Asociación de Educadores Caninos en Positivo.
7-Que sean especialistas en la materia que necesitemos.
En función de la necesidad del cliente, si el servicio está dirigido a un cachorro, a tratar problemas de comportamiento, a desarrollar una educación básica, o para cualquier otra modalidad de entrenamiento.
8-Que trabaje siempre en presencia del dueño y le explique claramente cómo trabajar con el perro.
El adiestramiento está dirigido a que el dueño pueda comprender mejor a su perro, conozca sus motivaciones, fortalezca su vínculo y para ello debe participar activamente en el proceso de aprendizaje de su perro. Cualquier miembro de la familia que quiera participar será bienvenido, todos los miembros de la familia deben trabajar de forma correcta para educar a su compañero.
9-Que nunca utilice material dañino para el perro.
Como por ejemplo: collar eléctrico, collar de púas, etc., y nos informe de los materiales más adecuados para trabajar con nuestro perro. El enfoque debería ser el de disfrutar aprendiendo en las sesiones, tanto para el perro cómo para el dueño.
10-Que el servicio tenga una buena relación calidad / precio.
Sería recomendable que se diera la oportunidad de pagar el proceso educativo por partes según se vaya avanzando. Esta es una de las garantías sobre la profesionalidad del educador canino que se puede ofrecer, para que el cliente decida si quiere continuar una vez iniciado el trabajo.
11-Que se ofrezca para aclararnos dudas incluso una vez finalizado el adiestramiento.
El servicio que proporciona un Educador Canino, debe ofrecer la posibilidad de realizar consultas una vez finalizadas las sesiones para intentar satisfacer las necesidades educativas del cliente. La única garantía que se puede exigir es sobre la profesionalidad del trabajo y no sobre lo resultados en el perro, que dependen de múltiples factores cómo nuestra implicación en el aprendizaje de nuestro compañero.
Agradecimientos: a la Asociación Española de Educadores Caninos en Positivo, por facilitarme y permitirme publicar este artículo, que tienen alojado en su web (www.aeecp.es)
sábado 19 de junio de 2010
Perros y niños: casos de mordeduras
En las últimas semanas los periódicos, televisiones, redes sociales y demás medios de comunicación han recogido tristes noticias de casos de mordeduras de perros a niños. En algún caso el desenlace ha sido trágico. En los demás casos ha sido necesaria asistencia médica y quirúrgica. ¿Se trata acaso de noticias puntuales? ¿Son una excepción?. Lamentablemente no. Como tantos otros acontecimientos, de vez en cuando toman las primeras páginas de los periódicos, redes sociales y telediarios, pero a lo largo del año se producen muchos más casos que no saltan a primera línea. Y en todos los países pasa lo mismo. Quizás sea en Estados Unidos, donde se ha profundizado más sobre este tema; hasta el punto de que existen asociaciones cuya finalidad es la de concienciar a la sociedad de estos ataques, por medio de campañas de información y educación, para evitar se produzcan estos tristes accidentes. El análisis que se puede realizar, de estas mordeduras de perros a niños es el siguiente:
-La mordedura se produce sobre todo en la cabeza, torax o extremidades del niño.
-En la mayoría de los casos, se trata de un perro de la familia, o conocido de la familia.
-Los niños que sufren el mordisco son menores de 9 años (según qué estudio manejemos, la edad media son 5 o 6 años).
-Cuando sucedió el accidente, el niño y el perro estaban sólos, sin ninguna persona mayor que les supervisase.
¿Por qué el perro actuó así?
En primer lugar hay que señalar que, como dice Cesár Millán, el perro no piensa, sólo reacciona. El perro sólo entiende el lenguaje canino. Y muchas veces el niño que quiere jugar y tocar al perro, no conoce el lenguaje canino, por lo que no toma en cuenta las advertencias que le está enviando el perro con su lenguaje corporal, de "déjame tranquilo,", "no te acerques", "tengo miedo", "te considero peligroso", "me estás molestando". El perro puede morder por miedo, para defender su territorio, su comida, para parar lo que considera una "agresión" o intento de acceder a un status superior por encima del perro.....
Dado que no hay reacción por parte del niño, al perro no le queda más remedio que elevar el nivel de respuesta llegando al mordisco.
Otras veces, la situación se produce por el alto nivel de instinto de presa que tienen determinados perros. Se trata de perros que son una auténtica bomba de relojería dado que no han sido enseñados convenientemente por sus amos a reaccionar con naturalidad a determinados estímulos. En estos casos, perros sin dominio ninguno por sus dueños, se encuentran en situaciones que despiertan su instinto de presa. Este instinto se ve potenciado por la verdadera imagen de presa que les ofrece un niño con sus cabriolas, movimientos rápidos e imprevisibles, chillidos, carreras......
¿Cuáles son las conclusiones?
Una regla de oro: NUNCA, JAMAS, debe dejarse sólo a un niño con un perro, por muy de la familia que sea. Siempre han de estar bajo control y vigilancia por un adulto, tanto el niño como el perro.
Además hay que enseñar a los niños el lenguaje canino: no mirar al perro a los ojos; no hacer movimientos rápidos; no dirigirse directamente y corriendo al perro; no molestar al perro cuando está comiendo, cuando está durmiendo; saber leer en un perro cuándo es amigable y cuando está tenso o estresado; pedir permiso al dueño de un perro para saludarle, y cuando esté concedido, dejarse oler primero la mano antes de acariciarlo........
Otro aspecto fundamental es la responsabilidad de los amos de mascotas. Tienen que ser capaces de controlar perfectamente al perro, socializarlo adecuadamente y acostumbrarle a esas situaciones potencialmente explosivas, atendiendo al perro en cuestión, su carácter y su raza, dado que todos estos factores influyen decisivamente.
¿Y qué hacer cuando un perro por la calle se dirije directamente contra un niño o directamente contra nosotros?
Pues depende qué esté comunicando el perro, pero consejos siempre válidos son no mirarle a los ojos, hacer señales de calma (torcer la cabeza, bostezar, hacer una curva en nuestro camino, de forma que no vayamos directamente hacia el perro, relentizar los movimientos, no salir corriendo ni chillando ni agitando los brazos.....) y por supuesto quedarse quieto.
¿Y si ya se desencadenó el ataque ?
Recomiendan los expertos encogerse en el suelo, tapándose con las manos las orejas, y permanecer así, quietos, hasta que el perro se marche. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero así se aplaca el instinto de presa y ataque del perro.
-La mordedura se produce sobre todo en la cabeza, torax o extremidades del niño.
-En la mayoría de los casos, se trata de un perro de la familia, o conocido de la familia.
-Los niños que sufren el mordisco son menores de 9 años (según qué estudio manejemos, la edad media son 5 o 6 años).
-Cuando sucedió el accidente, el niño y el perro estaban sólos, sin ninguna persona mayor que les supervisase.
¿Por qué el perro actuó así?
En primer lugar hay que señalar que, como dice Cesár Millán, el perro no piensa, sólo reacciona. El perro sólo entiende el lenguaje canino. Y muchas veces el niño que quiere jugar y tocar al perro, no conoce el lenguaje canino, por lo que no toma en cuenta las advertencias que le está enviando el perro con su lenguaje corporal, de "déjame tranquilo,", "no te acerques", "tengo miedo", "te considero peligroso", "me estás molestando". El perro puede morder por miedo, para defender su territorio, su comida, para parar lo que considera una "agresión" o intento de acceder a un status superior por encima del perro.....
Dado que no hay reacción por parte del niño, al perro no le queda más remedio que elevar el nivel de respuesta llegando al mordisco.
Otras veces, la situación se produce por el alto nivel de instinto de presa que tienen determinados perros. Se trata de perros que son una auténtica bomba de relojería dado que no han sido enseñados convenientemente por sus amos a reaccionar con naturalidad a determinados estímulos. En estos casos, perros sin dominio ninguno por sus dueños, se encuentran en situaciones que despiertan su instinto de presa. Este instinto se ve potenciado por la verdadera imagen de presa que les ofrece un niño con sus cabriolas, movimientos rápidos e imprevisibles, chillidos, carreras......
¿Cuáles son las conclusiones?
Una regla de oro: NUNCA, JAMAS, debe dejarse sólo a un niño con un perro, por muy de la familia que sea. Siempre han de estar bajo control y vigilancia por un adulto, tanto el niño como el perro.
Además hay que enseñar a los niños el lenguaje canino: no mirar al perro a los ojos; no hacer movimientos rápidos; no dirigirse directamente y corriendo al perro; no molestar al perro cuando está comiendo, cuando está durmiendo; saber leer en un perro cuándo es amigable y cuando está tenso o estresado; pedir permiso al dueño de un perro para saludarle, y cuando esté concedido, dejarse oler primero la mano antes de acariciarlo........
Otro aspecto fundamental es la responsabilidad de los amos de mascotas. Tienen que ser capaces de controlar perfectamente al perro, socializarlo adecuadamente y acostumbrarle a esas situaciones potencialmente explosivas, atendiendo al perro en cuestión, su carácter y su raza, dado que todos estos factores influyen decisivamente.
¿Y qué hacer cuando un perro por la calle se dirije directamente contra un niño o directamente contra nosotros?
Pues depende qué esté comunicando el perro, pero consejos siempre válidos son no mirarle a los ojos, hacer señales de calma (torcer la cabeza, bostezar, hacer una curva en nuestro camino, de forma que no vayamos directamente hacia el perro, relentizar los movimientos, no salir corriendo ni chillando ni agitando los brazos.....) y por supuesto quedarse quieto.
¿Y si ya se desencadenó el ataque ?
Recomiendan los expertos encogerse en el suelo, tapándose con las manos las orejas, y permanecer así, quietos, hasta que el perro se marche. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero así se aplaca el instinto de presa y ataque del perro.
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