Blog de perros. Referencia para mejorar tu conocimiento y afición por tus amigos caninos.
viernes 29 de octubre de 2010
Cómo viajar en coche con tu mascota de forma segura
Los desplazamientos en coche con nuestro perro tienen ciertos riegos que debemos conocer para poder evitarlos. Existen normas básicas de seguridad vial a la hora de viajar con nuestras mascotas, para garantizar un trayecto seguro, tanto para ellas como para nosotros. Así se manifiesta el estudio realizado por Royal Canin y RACE, y que gracias a la autorización de Royal Canin (http://www.royalcanin.es/), publico en este blog de perros.
Los resultados de los test de impacto realizados (“crash test”), para analizar los diferentes sistemas y su seguridad para el animal y los ocupantes, indican que los transportines ofrecen una buena seguridad cuando son colocados en el maletero o en el suelo de las plazas traseras, tras el respaldo del copiloto.
En el caso de los perros, este mismo test comprobó que los mejores resultados ante un impacto fueron los obtenidos cuando el perro viajaba en el asiento trasero del vehículo sujeto con un arnés de doble anclaje homologado, unido a los enganches de dos cinturones de seguridad.
En cualquier caso, utilizar cualquier sistema de retención reduce en gran medida el riesgo de impacto y las lesiones.
En resumen:
- Los perros pequeños deben viajar en trasportines situados en el suelo de los asientos posteriores del vehículo.
- Los perros grandes pueden ir en trasportines situados en el maletero o con arneses de doble anclaje homologados con dos puntos de sujeción a los cinturones de seguridad de los asientos posteriores.
-Los trasportines han de amplios en función del tamaño del perro y con una base absorbente (toalla, papel de periódico, etc.)
Además existen otras recomendaciones a tener en cuenta:
-Hacer paradas cada 2-3 horas para que el perro haga sus necesidades, beba agua y “estire las patas”. En dichas paradas, hemos de sujetar correctamente al perro con su correa antes de que salga del vehículo para evitar que se escape y ponga en peligro su vida o pueda provocar accidentes de otros vehículos.
-Nunca colocar al perro en el maletero si no comunica con el habitáculo. Existe el riesgo de calor excesivo, de mala ventilación y de sensación de claustrofobia.
-No dejar al animal en el interior del coche solo, y mucho menos al sol: con las altas temperaturas puede sufrir un golpe de calor.
-Evitar que el perro saque la cabeza por la ventanilla durante la marcha. Puede golpearse con algún objeto exterior o al frenar el vehículo, además de correr el riesgo de otitis o conjuntivitis.
Preparativos antes del viaje
1. En caso de desplazamiento, consulte con su veterinario sobre las condiciones especiales que puede tener la zona de destino, ya que podría necesitar vacunar a su animal, o llevar algún documento adicional de salud.
2. Adecúe la alimentación del animal, y lleve consigo su comida habitual para evitar problemas digestivos.
3. Prepare “la maleta de la mascota”, en la que incluirá todas las cosas que pueda necesitar en su nueva ubicación (bebedero, comedero, cepillo, cortaúñas, juguetes, etc.)
4. Acostumbre a su mascota desde los primeros meses de vida a viajar con un sistema de retención, y antes de sacarlo del vehículo, en el caso de los perros, sujételo con la correa.
5. Dentro del coche, como ya hemos dicho, el mejor lugar para ubicar el transportín es en el suelo del asiento posterior del coche, detrás de los asientos delanteros. Los perros pueden viajar, o separados del habitáculo general por redes o barras metálicas, o con un arnés homologado con doble anclaje en el asiento posterior del coche.
domingo 17 de octubre de 2010
El prodigioso olfato del perro
Cuando una persona camina con los pies descalzos por cualquier terreno, con cada paso realizado disipa, aproximadamente, unas cuatro mil millonésimas de gramo de olores del pie. Tal cantidad parece una insignificancia, pero es muchísima, si contamos las moléculas olorosas que deja cada pisada alcanzaríamos muchos billones.
Huellas imborrables
Los zapatos de suela evitan algo, pero, así y todo, con cada paso se imprimen en el suelo algunos miles de millones de moléculas de ácido butírico, una cantidad que todo perro rastreador será capaz de percibir fácilmente con su olfato.
Los zapatos de goma impiden más aún su paso, pero no del todo. A través de una goma de 0,2 mm de espesor de un zapato nuevo, el olor del pie la atravesará en sólo ocho minutos. Una goma de 2 cm de grueso se impregna de sustancias olorosas, como si fuera una esponja, en 38 horas. La nariz del ser humano no lo percibe, pero un perro lo huele perfectamente.
Nariz humana, nariz canina
La superficie olfatoria de la nariz humana es de 5 cm cuadrados, el área olfativa del perro es de 150 cm cuadrados. El número de células olfatorias del hombre es de 5 millones, en el perro puede llegar a 220 millones y en casos como el Bloohound casi 300 millones.
La capacidad olfativa del perro es un millón de veces superior a la humana.
El poder del olfato canino no reside únicamente en la incalculable concentración de células sensoriales, sino, fundamentalmente, en la forma que ejercen su función.
Estímulos olfativos
Son producidos por pequeñísimas cantidades de sustancias volátiles que, dado su composición química, excitan diversas sensaciones en las mucosas olfativas; estas sustancias pueden ser más o menos pesadas que el aire y poco solubles en agua. Una lluvia leve, por ejemplo, puede aumentar la actividad olfativa de un perro en una pista seca; mientras una pista "cargada", con tiempo húmedo, será más apreciada si el tiempo se torna seco. Las partículas odoríferas son de peso diferente, algunas tienden a caer al suelo, mientras que otras flotan en el aire. Por esta razón, algunos perros olfatean a ras de tierra mientras otros se orientan siguiendo el olor aéreo con la cabeza erguida.
La capacidad de discernir entre infinidad de olores
Si una persona sin entrenamiento tendría que estimar cuantos olores diferentes existen, podría citar algunas decenas, quizá algunos centenares. Un catador de vinos que comprueba por medio del olfato podría alcanzar una suma más elevada. Un perfumista especializado y con mucha experiencia podría distinguir entre 30000 matices aromáticos. Pero, un perro puede discernir una molécula entre un millón de otras diferentes.
Feromonas
Son sustancias volátiles presentes en las secreciones corporales de un animal que intervienen en la regulación de conductas como el sexo, la formación de jerarquías o el establecimiento de la unión materno-filial. Diversos fluidos corporales contienen feromonas y su captación es llevada a cabo por el órgano vomeronasal, una especie de segundo olfato situado en la base del paladar.
No existen dos personas que posean idéntico olor, ello se debe a que el olor animal es una mezcla de numerosas sustancias del tipo de los ácidos grasos, que huelen de manera diferente.
Los científicos han determinado que las feromonas de cada ser son únicas y propias de cada uno, resultando en una característica propia e irrepetible.
De hecho para el perro existen tantos olores diferentes como seres "olorosos" existen en la Tierra.
Olfato al servicio del hombre
Famosos son los perros de búsqueda y rescate, quienes detectan la presencia de una persona enterrada bajo una capa de varios metros de nieve o escombros. Los perros detectores de explosivos o pérdidas de gas actúan con idéntica eficacia.
Las aduanas emplean perros para detectar la presencia de todo tipo de sustancias, incluidos los estupefacientes. Una aspiración del can frente a una maleta es suficiente, incluso si el contrabando estuviera encerrado en una caja metálica, porque el olor se delata a través de unos poros microscópicamente pequeños. Incluso, se ha comenzado a emplear perros para la detección de algunos tipos de cáncer.
Los más modernos y sensibles aparatos de detección de sustancias olorosas no han podido superar la capacidad olfativa del perro.
Autor: Sergio Grodinsky
Agradecimientos: A Isabel Herrán (http://www.perrosdebusqueda.com/) por ser quien me ha permitido conocer este artículo.
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